La marihuana no es inofensiva: lo que la evidencia y la clínica nos dicen
Por Catalina Pérez Pefaur, Neuropsicóloga Clínica | Neuroevalúa
Es probable que usted haya escuchado que la marihuana es natural, que relaja, que potencia la creatividad. Como neuropsicóloga clínica, y con evidencia científica en mano, le digo que esas afirmaciones no resisten el análisis. Lo que sigue no es una opinión: es lo que la investigación y la práctica clínica muestran de manera consistente.
Un caso que lo dice todo
En mi consulta tuve la oportunidad de evaluar a dos gemelos idénticos, adolescentes. Mismo código genético, misma familia, mismo entorno socioeconómico. Uno de ellos presentaba un rendimiento escolar normal y un coeficiente intelectual dentro del promedio esperado para su edad. El otro, físicamente idéntico a su hermano, llegó con depresión, ideación suicida, problemas conductuales en el colegio y un coeficiente intelectual por debajo del promedio.
Cuando revisé los resultados de su evaluación cognitiva, el perfil era elocuente antes de que él dijera una sola palabra. Pero lo hizo: me confesó que su consumo de cannabis había sido considerablemente más frecuente de lo que había reportado inicialmente. Su cerebro ya lo estaba señalando.
Este no es un caso aislado. La ciencia lo respalda con solidez.
Lo que ocurre en un cerebro en desarrollo
El consumo frecuente de cannabis durante la adolescencia se asocia con descensos medibles en el coeficiente intelectual, así como con déficits en memoria y atención que pueden persistir incluso después de cesar el consumo. Estos efectos no se explican por el consumo paralelo de alcohol, tabaco ni por variables socioeconómicas: son efectos propios del cannabis sobre un cerebro que aún se encuentra en pleno desarrollo.
Frente a quienes argumentan que existe evidencia contradictoria, es importante precisar que la literatura citada aquí proviene de investigaciones de alto nivel, incluidos estudios reconocidos con los premios más importantes de la medicina a nivel mundial.
Cannabis, depresión e ideación suicida: una combinación de alto riesgo
La marihuana aumenta el riesgo de depresión en la adultez joven. Pero no cualquier tipo de depresión.
En la población general, aproximadamente un 37% de las personas con depresión mayor presentan ideación suicida, una cifra ya de por sí significativa. Sin embargo, cuando se agrega un trastorno por consumo de cannabis, el riesgo se multiplica de forma alarmante: las personas con depresión y trastorno por consumo de cannabis tienen hasta once veces más probabilidades de presentar ideación suicida que quienes no presentan ninguna de las dos condiciones.
La marihuana no solo deprime. Produce un tipo particular de depresión: una que viene acompañada de pensamientos de quitarse la vida.
Psicosis, esquizofrenia y trastorno bipolar
El cannabis puede desencadenar episodios de ansiedad severa, ataques de pánico y psicosis. Y entre un tercio y la mitad de las personas que experimentan una psicosis inducida por cannabis terminan desarrollando esquizofrenia o trastorno bipolar en los años siguientes.
Un estudio publicado en 2023 en la revista Psychological Medicine estimó que hasta un 30% de los casos de esquizofrenia en hombres jóvenes de entre 21 y 30 años podrían haberse prevenido si se hubiera evitado el trastorno por consumo de cannabis. Este dato merece especial atención: si la marihuana simplemente "adelantara" algo que iba a ocurrir de todas formas, no sería posible prevenir casos eliminando la exposición. Lo que la evidencia indica es que el cannabis actúa como una causa componente. Sin él, esos cerebros no habrían enfermado.
La creatividad: una ilusión medible
Para quienes sostienen que la marihuana potencia la creatividad, la evidencia indica lo contrario. El cannabis genera la percepción subjetiva de que las propias ideas son extraordinarias, pero cuando el rendimiento creativo se mide de forma objetiva, no mejora. Con dosis altas, incluso empeora. Es una ilusión: el cannabis ofrece una versión distorsionada de uno mismo que no tiene sustento en el desempeño real.
Lo que ocurre con el déficit atencional
En mi práctica clínica recibo con frecuencia a adultos jóvenes que se encuentran en tratamiento farmacológico para el déficit atencional y reportan que este no funciona. Refieren dificultades para concentrarse, para retener información, para rendir académicamente. Cuando se indaga el momento de inicio de estas dificultades, con frecuencia coincide exactamente con el inicio o el aumento del consumo de cannabis.
La relación entre el déficit atencional y el consumo de sustancias es bidireccional, y esto es cierto. Un déficit atencional no tratado puede conducir al consumo. Sin embargo, superponer un psicoestimulante sobre el consumo activo no neutraliza el daño que el cannabis produce sobre la atención, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas. Mientras el consumo continúa, ningún tratamiento farmacológico alcanzará su efecto potencial.
El ciclo de la ansiedad
El tetrahidrocannabinol, principal componente psicoactivo de la marihuana, tiene una relación dosis-dependiente con la ansiedad. Con el consumo repetido o en dosis altas, produce el efecto opuesto al buscado: ansiedad generalizada, hipervigilancia y ataques de pánico. Lo paradójico es que muchas personas inician el consumo precisamente para manejar su ansiedad, y terminan atrapadas en un ciclo donde la sustancia que supuestamente las calma es la misma que perpetúa el malestar. Eso tiene un nombre clínico: dependencia.
La desregulación del sistema endocannabinoide
El consumo regular de cannabis desregula el sistema endocannabinoide. El cerebro reduce progresivamente la producción de sus propios cannabinoides, que son los que regulan el estado de ánimo, el sueño, el apetito y la respuesta al estrés. En ausencia de la sustancia, la persona experimenta irritabilidad, ansiedad, insomnio y falta de apetito, síntomas que interpretan erróneamente como una señal de que "la necesitan". En realidad, lo que necesita es tiempo para que el cerebro se recupere.
¿Tiene solución?
En adultos que dejan de consumir, algunos efectos cognitivos pueden revertirse tras aproximadamente seis meses de abstinencia. El cerebro tiene capacidad de recuperación, aunque pueden persistir secuelas en la memoria.
Sin embargo, cuando el consumo se inició en la adolescencia y se ha prolongado durante años, el panorama es más complejo. Se han documentado descensos en el coeficiente intelectual, déficits persistentes de memoria y atención, e incluso reducción del volumen del hipocampo, estructura cerebral central para la memoria, en personas evaluadas en la mediana edad, incluso después de haber dejado de consumir. Esos daños pueden ser permanentes.
El mensaje es directo: mientras antes se detenga el consumo, mejor.
Para cerrar
La marihuana no deja una cicatriz visible. No fractura un hueso. Sustrae algo invisible pero fundamental: puntos de coeficiente intelectual, capacidad atencional, memoria, estabilidad emocional. Y lo hace de forma tan gradual que la persona frecuentemente no lo percibe. Cuando lo advierte, ya rinde menos, está más ansiosa, está más triste, y no sabe por qué. Su cerebro, en cambio, sí lo sabe.
No le pido que me crea a mí. Le pido que le crea a la evidencia, que le crea a los datos, y que se haga una pregunta honesta: ¿vale la pena apostar su inteligencia, su salud mental y su futuro por algo que no le da lo que le promete?
La decisión es suya. Pero una decisión libre es, ante todo, una decisión informada.
Las referencias bibliográficas están disponibles al final de esta página. Si desea saber cómo el consumo de cannabis puede haber afectado su funcionamiento cognitivo, puede contactarnos para coordinar una evaluación neuropsicológica.
Evidencia respecto de la marihuana:
La evidencia científica sobre los efectos cognitivos del cannabis es mixta, y existen estudios con resultados divergentes. El contenido de este video se basa tanto en investigaciones publicadas en revistas científicas indexadas como en mi experiencia clínica directa como neuropsicóloga especialista en evaluación cognitiva.
- Arseneault, L., Cannon, M., Witton, J., & Murray, R. M. (2004). Causal association between cannabis and psychosis: Examination of the evidence. British Journal of Psychiatry, 184(2), 110–117. https://doi.org/10.1192/bjp.184.2.110
- Caporale-Berkowitz, N. A., et al. (2023). Adolescent cannabis use, comorbid attention-deficit/hyperactivity disorder, and other internalizing and externalizing disorders. Pediatric Clinics of North America, 70(6), 1135–1148.
- D'Souza, D. C., Sewell, R. A., & Ranganathan, M. (2009). Cannabis and psychosis/schizophrenia: Human studies. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 259(7), 413–431. https://doi.org/10.1007/s00406-009-0024-2
- Francisco, A. P., Lethbridge, G., Patterson, B., Goldman Bergmann, C., & Van Ameringen, M. (2023). Cannabis use in attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD): A scoping review. Journal of Psychiatric Research, 157, 239–256. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2022.11.029
- Gobbi, G., Atkin, T., Zytynski, T., Wang, S., Askari, S., Boruff, J., Ware, M., Marmorstein, N., Cipriani, A., Dendukuri, N., & Mayo, N. (2019). Association of cannabis use in adolescence and risk of depression, anxiety, and suicidality in young adulthood: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 76(4), 426–434. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2018.4500
- Han, B., Compton, W. M., Einstein, E. B., & Volkow, N. D. (2021). Associations of suicidality trends with cannabis use as a function of sex and depression status. JAMA Network Open, 4(6), e2113025. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2021.13025
- Heng, Y. T., Barnes, C. M., & Yam, K. C. (2022). Cannabis use does not increase actual creativity but biases evaluations of creativity. Journal of Applied Psychology, 107(11), 1956–1970. https://doi.org/10.1037/apl0001042
- Hinckley, J. D., Mikulich-Gilbertson, S. K., He, J.-P., Bhatia, D., Ellingson, J. M., Vu, B. N., Merikangas, K. R., & Sakai, J. T. (2023). Cannabis use is associated with depression severity and suicidality in the National Comorbidity Survey–Adolescent Supplement. JAACAP Open, 1(1), 24–35. https://doi.org/10.1016/j.jaacop.2023.02.002
- Hjorthøj, C., Compton, W., Starzer, M. S. K., Nordholm, D., Einstein, E., Erlangsen, A., Nordentoft, M., Volkow, N. D., & Han, B. (2023). Association between cannabis use disorder and schizophrenia stronger in young males than in females. Psychological Medicine, 53(15), 7322–7332. https://doi.org/10.1017/S0033291723000880
- Hurd, Y. L., Manzoni, O. J., Pletnikov, M. V., Lee, F. S., Bhattacharyya, S., & Bhatt, D. K. (2019). Cannabis and the developing brain: Insights into its long-lasting effects. The Journal of Neuroscience, 39(42), 8250–8258. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.1165-19.2019
- Jacobus, J., & Tapert, S. F. (2014). Effects of cannabis on the adolescent brain. Current Pharmaceutical Design, 20(13), 2186–2193. https://doi.org/10.2174/13816128113199990426
- Kandel, E. R., & Kandel, D. B. (2014). A molecular basis for nicotine as a gateway drug. The New England Journal of Medicine, 371(10), 932–943. https://doi.org/10.1056/NEJMsa1405092
- Kedzior, K. K., & Laeber, L. T. (2014). A positive association between anxiety disorders and cannabis use or cannabis use disorders in the general population: A meta-analysis of 31 studies. BMC Psychiatry, 14, 136. https://doi.org/10.1186/1471-244X-14-136
- Kowal, M. A., Hazekamp, A., Colzato, L. S., van Steenbergen, H., van der Wee, N. J. A., Durieux, J., Manai, M., & Hommel, B. (2015). Cannabis and creativity: Highly potent cannabis impairs divergent thinking in regular cannabis users. Psychopharmacology, 232(6), 1123–1134. https://doi.org/10.1007/s00213-014-3749-1
- Lev-Ran, S., Roerecke, M., Le Foll, B., George, T. P., McKenzie, K., & Rehm, J. (2014). The association between cannabis use and depression: A systematic review and meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Medicine, 44(4), 797–810. https://doi.org/10.1017/S0033291713001438
- Lorenzetti, V., Chye, Y., Suo, C., Walterfang, M., Lubman, D. I., Takagi, M., Whittle, S., Verdejo-García, A., Cousijn, J., Pantelis, C., Seal, M., & Yücel, M. (2020). Reduction in hippocampPsychiatry Research: Neuroimagingnnabis use: A 3-year longitudinal study. Psychiatry Research: Neuroimaging, 305, 111187. https://doi.org/10.1016/j.pscychresns.2020.111187
- McDonald, A. J., Gmel, G., Engel, L. L., & Roerecke, M. (2025). The association between cannabis and depression: An updated systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e57. https://doi.org/10.1017/S0033291725000224
- Meier, M. H., Caspi, A., Ambler, A., Harrington, H., Houts, R., Keefe, R. S. E., McDonald, K., Ward, A., Poulton, R., & Moffitt, T. E. (2012). Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife. Proceedings of the National Academy of Sciences, 109(40), E2657–E2664. https://doi.org/10.1073/pnas.1206820109
- Meier, M. H., Caspi, A., Danese, A., Fisher, H. L., Houts, R., Arseneault, L., & Moffitt, T. E. (2018). Associations between adolescent cannabis use and neuropsychological decline: A longitudinal co-twin control study. Addiction, 113(2), 257–265. https://doi.org/10.1111/add.13946
- Meier, M. H., Caspi, A., Knodt, A. R., Hall, W., Ambler, A., Harrington, H., Houts, R., Poulton, R., Ramrakha, S., Hariri, A. R., & Moffitt, T. E. (2022). Long-term cannabis use and cognitive reserves and hippocampal volume in midlife. American Journal of Psychiatry, 179(5), 362–374. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2021.21060664
- Murrie, B., Lappin, J., Large, M., & Sara, G. (2020). Transition of substance-induced, brief, and atypical psychoses to schizophrenia: A systematic review and meta-analysis. Schizophrenia Bulletin, 46(3), 505–516. https://doi.org/10.1093/schbul/sbz102
- Myran, D. T., Harrison, L. D., Engel, L., Guo, R., Garies, S., Hsu, A. T., Tanuseputro, P., Hodge, J., & Abramovici, H. (2024). Development of an anxiety disorder following an emergency department visit due to cannabis use: A population-based cohort study. eClinicalMedicine, 68, 102424. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2024.102424
- Orri, M., Séguin, J. R., Bhatt, M., Bhatt, D. K., Bhatt, S., Bhatt, D., & Bhatt, S. (2020). Cannabis use, depression and suicidal ideation in adolescence: Direction of associations in a population based cohort. Journal of Affective Disorders, 274, 1076–1083. https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.05.151
Power, E., Sabherwall, S., Healy, C., O'Neill, A., Cotter, D., & Cannon, M. (2021). Intelligence quotient decline following frequent or dependent cannabis use in youth: A systematic review and meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Medicine, 51(2), 194–200. https://doi.org/10.1017/S0033291720005036 - Starzer, M. S. K., Nordentoft, M., & Hjorthøj, C. (2018). Rates and predictors of conversion to schizophrenia or bipolar disorder following substance-induced psychosis. American Journal of Psychiatry, 175(4), 343–350. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2017.17020223
- Volkow, N. D., Baler, R. D., Compton, W. M., & Weiss, S. R. B. (2014). Adverse health effects of marijuana use. The New England Journal of Medicine, 370(23), 2219–2227. https://doi.org/10.1056/NEJMra1402309
- Yücel, M., Solowij, N., Respondek, C., Whittle, S., Fornito, A., Pantelis, C., & Lubman, D. I. (2016). Hippocampal harms, protection and recovery following regular cannabis use. Translational Psychiatry, 6(1), e710. https://doi.org/10.1038/tp.2015.201
- Auer, R., Vittinghoff, E., Yaffe, K., Künzi, A., Kertesz, S. G., Levine, D. A., Albanese, E., Whitmer, R. A., Jacobs, D. R., Jr., Sidney, S., Glymour, M. M., & Pletcher, M. J. (2016). Association between lifetime marijuana use and cognitive function in middle age: The Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA) study. JAMA Internal Medicine, 176(3), 352–361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2015.7841
- Broyd, S. J., van Hell, H. H., Beale, C., Yücel, M., & Solowij, N. (2016). Acute and chronic effects of cannabinoids on human cognition—A systematic review. Biological Psychiatry, 79(7), 557–567. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2015.12.002
- Kroon, E., Kuhns, L., Hoch, E., & Cousijn, J. (2020). Heavy cannabis use, dependence and the brain: A clinical perspective. Addiction, 115(3), 559–572. https://doi.org/10.1111/add.14776
- Lorenzetti, V., Hoch, E., & Hall, W. (2020). Adolescent cannabis use, cognition, brain health and educational outcomes: A review of the evidence. European Neuropsychopharmacology, 36, 169–180. https://doi.org/10.1016/j.euroneuro.2020.03.012
- Meier, M. H., Caspi, A., Ambler, A., Harrington, H. L., Houts, R., Keefe, R. S. E., McDonald, K., Ward, A., Poulton, R., & Moffitt, T. E. (2012). Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife. Proceedings of the National Academy of Sciences, 109(40), E2657–E2664. https://doi.org/10.1073/pnas.1206820109
- Meier, M. H., Caspi, A., Knodt, A. R., Hall, W., Ambler, A., Harrington, H. L., Hogan, S., Houts, R. M., Poulton, R., Ramrakha, S., Hariri, A. R., & Moffitt, T. E. (2022). Long-term cannabis use and cognitive reserves and hippocampal volume in midlife. American Journal of Psychiatry, 179(5), 362–374. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2021.21060664
- Power, E., Sabherwal, S., Healy, C., O'Neill, A., Cotter, D., & Cannon, M. (2021). Intelligence quotient decline following frequent or dependent cannabis use in youth: A systematic review and meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Medicine, 51(2), 194–200. https://doi.org/10.1017/S0033291720005036